Posiblemente el último ser humano que deje de respirar sea una mujer, por tanto habría que volver a titular el blog como "la última humana". Hubo un último dinosaurio en morir, un último tigre de diente de sable y así de muchas especies desaparecidas en el curso de la historia natural.
Esto ya ha pasado muchas veces en la historia de la Tierra, cada cierto tiempo nuestro planeta se deshace de sus criaturas, digamos que las asesina porque necesita regenerarse, algo así como cambiar la piel, y seguir su camino de unos miles de millones de años. Los humanos hemos juntado un problema de malísima relación con nuestro planeta que nos hubiera asegurado la extinción en solitario con una epoca de extinción masiva que tal vez estaba prevista para más tarde pero que nuestr a explosión demográfica y consiguiente abuso de los recursos naturales ha adelantado. El deshielo de los glaciares y del Artico cada vez va más rápido y es una señal de que este ciclo se acaba y el mundo que nosotros hemos conocido no tiene continuidad, se hunde, cosa necesaria para dar paso a una vida renovada, que ya está esperando su turno tras nosotros. ¿Que podemos hacer?. No poco, no podemos impedir la extinción masiva que se aproxima porque ella viene dado por un ciclo terrestre pero podemos gestionar nuestra mejor actitud colectiva e individual ante nuestro presumible cercano final, administrar el canto del cisne que a buen seguro de algo servirá. Hay dos caminos: asumir la realidad sin obsesionarnos o meter la cabeza debajo del ala como el avestruz, y esto último es lo que están haciendo todos los gobiernos actuales de la Tierra, tan insensatos como lo más vulgar de sus poblaciones.
Si nos toca vivir el final de nuestra especie la experiencia tiene su lado original, nadie antes ha podido ver tal cosa, asistiremos a un espectáculo nunca visto. Si te toca ser el último humano piensa que ahora eres tú el género humano, ofrece lo mejor, no te desesperes, aguanta hasta donde puedas y antes de morir agradece al planeta, por todos los que no lo hicieron antes, su hospitalidad acogiendo a gente tan impresentable como nosotros.
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5 comentarios:
Ahí me duele, el no ser la última humana. Cuando pienso en morirme me da rabia, mucha rabia, pensar que los demás se quedan por aquí a ver lo que pasa y que a mi no me será dada esa visión. Claro que tampoco es que desee que todo se vaya al traste cuando me vaya yo, sólo se trata del fastidio de no poder verlo o criticarlo.
Yo creo, agua en la fiebre, que será una suerte no estar en las fases finales de la función, despues de todo ignoramos todo de lo que sucede cuando nos morimos. Las vida es una condena y como los presos podemos redimir penas por buena conducta y obtener beneficios penitenciarios; fuerzas naturales muy superiores a nosotros así lo han dispuesto, para su propio beneficio, somos esclavos pero esclavos que se creen libres. Los esclavos que luchan reconocen que son esclavos pero anhelan y luchan por su libertad.
Demasiá metafísica lleva este comentario....
Interesante y atrevido hablar sobre la extinción humana, con ello me brinda la oportunidad de compartir mis inquietudes al respecto, cosa que agradezco inmensamente, y ahora le planteo: al hombre el hecho de la "muerte" genera no pocas angustias; somos materia, y como tal en continuo movimiento: crecemos, nos reproducimos y finalmente morios, y aún así, siendo conocedores de ello, la muerte o fin de la existencia nos produce el mayor de todas las angustias, hasta el punto que con frecuencia afirmamos estar preparados para recibirla sin ser conscientes de los innumerables miedos tras los que se oculta la idea de nuestra condición de mortal. Es por ello que este comentario "El ultimo humano" es provocador cuando menos, el texto me invita a reflexionar, y de ello tengo una pregunta: ¿si nuestra condición humana nos otorga ser tangiblemente físicos y metafísicos, ¿cómo podríamos explicarnos la utilidad que el Universo o el Todo hará de ésta última??.
Podemos admitir que el hombre físico desaparece y regresa de donde procede para reutilizarse en otras formas vivas -es lo que pasará cuando desaparezcan los seres humanos-; ¿pero qué sucede con la experiencia impírica perteneciente a nuestra especie, esa parte indestructible e inmortal que en definitiva es la que da forma al cuerpo que nos representa conceptualmente como nos reconocemos (idea o concepto del ser humano)? ¿Se vera también afectada por la extinción?, ¿si se entiende que una parte de nosotros no muere y que esta en continuo devenir –el alma o las ideas adquiridas de la experiencia-, no es esto afirmar de algún modo que en lo esencial la especie humana nunca será extinguida en su totalidad?. Todas estas preguntas surgen de la idea de que nuestras especie es la única dotada del pensamiento.
buenísimo
Agua en la fiebre, siente el orgullo de haber podido nacer, hoy está la matanza libre y gratuita pero llamada "derecho"; siente así el orgullo de envejecer y morir dignamente donde hoy muchos dicen que hay que eutasianar porque eso es más digno, dicen; y siente orgullo porque tal vez no seas el último humano, ni siempre estarás en este mundo pero, ten en cuenta que tampoco lo será ninguno de los que se quedan en ella, pues como tú estarán por un suspiro. Y fuera de metafisicas y metaquímicas, lo que prima es dejar buen sabor de boca y buenos recuerdos, llevarse el alma limpia y el corazón lleno.
Sería triste tener el egoísmo o la ambición de intentar ser el Dios que tanto negamos.
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